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La Fundación Bunge y Born presentó por segundo año consecutivo el Índice de Confianza y Acceso a Vacunas (ICAV)

Los aspectos relevados en el ICAV 2020 presentan en algunos casos amplias diferencias respecto de lo observado en 2019. Es posible que esto se deba, al menos en parte, al impacto de la pandemia por COVID-19.

 

 

 

En lo que respecta a las variables geográficas, también se confirma una baja en todas las regiones. El Gran Buenos Aires tiene el mayor valor de confianza (89.6), seguido por el centro del país (86.9), mientras que los valores más bajos pueden reconocerse en el NEA (84.6) y CABA (85).

 

En cuánto a las variaciones por sexo, las mujeres tienen un valor de 88.1 de confianza, mientras que los hombres un 85.7.

En todos los grupos etarios se registró una retracción de la confianza respecto a 2019. Los grupos de entre 21-30 y 31-40 son los que sostienen una mayor confianza: 88.1 y 87.8, respectivamente. Mientras que el grupo con índice más bajo lo conforman los mayores de 65 y los jóvenes de 15 a 20 años.

 

 

El índice de acceso 2020 es de solo 39.5, lo que representa un 48% menos que el de 2019, que fue de 76.6.

 

Por región, el índice de acceso se mantuvo en un valor de alrededor del 39, con un mayor porcentaje en el GBA (40.5) y el menor se registró en la Patagonia, con 38.1. En 2019, el promedio de las distintas regiones se centró en 77.

 

 

En cuanto al nivel educativo, las personas con estudios terciarios, universitarios y posgrados tuvieron un acceso levemente mayor que quienes solo cuentan con estudios primarios.

 

Preguntas específicas sobre COVID-19

 

Ante la consulta sobre si la cuarentena le impidió vacunarse o vacunar al más pequeño de los menores a su cargo, un 35% —promedio país— expresó que sí. Según la zona, los más afectados fueron el NOA (42%) y CABA (39%).

 

En tanto, un 72% de los encuestados aseguró que se daría la vacuna contra el COVID si estuviera disponible. De aquellos que respondieron que no se la aplicarían, el motivo más frecuente fue que faltan etapas de prueba (43.1%), seguido por los que dijeron que preferían esperar (21.5%), los que temían efectos secundarios (20%) o no la creían necesaria (7.6%). Estos datos se recabaron entre octubre y diciembre de 2020.

 

Relevamiento y equipo de trabajo

 

El estudio —realizado a través de un cuestionario estructurado con sistema IVR a celulares— contó con un diseño muestral aleatorio, estratificado por provincia y región. Se utilizaron estimadores de calibración, en función de datos paramétricos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010: balanceando sexo, edad, cantidad de integrantes del hogar y nivel educativo. La estimación de los intervalos de confianza se realizó mediante métodos de Montecarlo.

La medición de la confianza está basado en el modelo del Vaccine Confidence IndexTM (https://www.vaccineconfidence.org/*), desarrollado por un equipo interdisciplinario de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM, por las siglas de su nombre en idioma inglés: London School of Hygiene & Tropical Medicine), y agrega medidas según algunas variables  sociodemográficas.

 

El equipo de trabajo de la Fundación Bunge y Born está integrado por la directora de Proyectos de Educación, Salud e Innovación Social, Alejandra Candia; la coordinadora de Proyectos, Brenda Walter; el analista Senior, Julio Ichazo y la asistente, Eugenia Hernández.

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