HIV, sida y la ética médica

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Juan Carlos Calvimontes, Ministro de Salud de Bolivia

Por Edgar Valdez C. para Lostiempos.com

Mientras el mundo cristiano se prepara para el nacimiento de Jesús para renovar la fe, el amor, la solidaridad, la paz y la armonía, en Bolivia, el Ministro de Salud en una conferencia de prensa, revela al país  el estado serológico de una persona que vive con VIH. No salgo de mi asombro e indignación al escuchar sus declaraciones en diferentes medios de comunicación.

Es inconcebible que la primera autoridad del país en salud, viole el artículo 9 de la “Ley para la prevención del VIH/sida, No 3729” que dice: “El personal de salud que por razones de trabajo, toma conocimiento de la identidad de las personas que viven con VIH/sida no pueden divulgarla de ninguna manera”, “las personas con VIH no deberán ser objeto de publicaciones de prensa escrita ni televisiva, sin su consentimiento expreso”. El Ministro de Salud es la primera persona que debería instruir a todo el personal de salud, jueces, medios de comunicación y toda la población en general la obligación de conocer la ley y garantizar su cumplimiento.

¿Qué está pasando con nuestras universidades? ¿Qué tipo de profesionales estamos formando? ¿Por qué los gobiernos muchas veces nombran “autoridades” a personas que no tienen competencias técnicas ni  éticas? Lamentablemente, en Bolivia, esta situación está consolidándose como si fuera parte de nuestra tradición cultural, tal como lo describo en detalle en el libro “El sida en el reino de la impunidad”, publicado el 2005.

¿Cómo es posible que un Ministro de Salud, que es el máximo referente nacional y que nos representa a nivel mundial, viole la ley que fue promulgada en agosto del 2007 por el presidente Evo Morales, después de varios años de lucha de las organizaciones que defendemos los derechos humanos de las personas con VIH?

La relación de confianza que se establece entre el médico y el paciente depende de varios factores, es una construcción que toma tiempo. ¿Creen ustedes que ahora las personas con VIH tendrán confianza en el Ministerio de Salud o en los médicos que los atienden?

¿Qué pretende el señor Ministro de Salud al publicar el estado serológico de un paciente con VIH? ¿Presentarlo como irresponsable? ¿Estigmatizarlo o discriminarlo? Sólo él tiene la respuesta.

Es más, desde hace siglos, los médicos, al momento de recibir el diploma, realizamos el juramento hipocrático, que es la esencia de nuestra profesión y que delinea claramente la relación que debemos tener con nuestros pacientes, familiares y toda la sociedad. Si el Ministro de Salud no conoce la Ley 3729 y olvidó el juramento hipocrático, es muy cuestionable que esta persona tenga un cargo tan importante en el país.

Un breve recuerdo de algunos puntos del juramento hipocrático a mis colegas y por supuesto a nuestras autoridades del Ministerio de Salud, nos hará bien:

–  Consagraré mi vida al servicio de la humanidad.

– Practicaré mi profesión con conciencia y dignidad.

– Respetaré los secretos que me fueren confiados en todo aquello que con ocasión o a consecuencia de mi profesión pudiera haber conocido y que no deba ser revelado.

– No permitiré que prejuicios de religión, nacionalidad, raza, partido político o nivel social se interpongan entre mi deber y mi conciencia.

– No prestaré colaboración alguna a los poderes políticos que pretendan degradar la relación médico-enfermo restringiendo la libertad de elección, prescripción y objeción de conciencia.

– Respetaré siempre la voluntad de mis pacientes y no realizaré ninguna práctica médica o experimental sin su consentimiento.

– Hago estas promesas solemne y libremente, bajo Palabra de Honor, en memoria de todos los que creen o hayan creído en el honor de los médicos y en la ética de sus actuaciones.

Sin duda alguna el Ministro de Salud violó la Ley No 3729 y el juramento hipocrático. Es  su conciencia la que debe decidir de renunciar o no. Al Gobierno, le corresponde evaluar la gestión del señor Ministro, destituirlo y someterlo a la justicia como cualquier ciudadano que no cumple una ley.

En todo caso la mayoría de la población boliviana clama justicia todos los días y sobre diversos temas. Ojalá que esta Navidad sea un buen momento de reflexión y que el próximo año, tengamos autoridades con principios de ética, deontología médica y por supuesto, que respeten los derechos de las personas con VIH que acuden a sus servicios.

El autor es médico especializado en Salud Pública. En 2001 recibió el reconocimiento del Ministerio de Salud, OPS/OMS, por el trabajo realizado en el contexto del VIH/sida en Bolivia.

Otro artículo sobre el tema: VIH y terrorismo de Estado

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