Le dan una ayuda estatal a Christian Fritz, el único argentino con síndrome de Proteus

Por Valeria Vera, publicado en La Nación

fritzEl alcance de la petición difundida por Change.org, donde se advertía la urgencia de este joven periodista y deportista, de 25 años, luego de haber perdido el subsidio que usaba para comprar medicamentos, puso sobre el tapete los “puntos flojos” de la normativa que regula la temática y llamó a actuar -casi de inmediato- a distintos sectores.

Apenas la polémica caló hondo, un equipo del Ministerio de Desarrollo Social se comunicó con él y le ofreció una ayuda independiente a la anterior. “Me dijeron que no podían devolverme el subsidio porque hay una norma de por medio y hay que cumplirla, aunque ellos no estén de acuerdo [con la prohibición], y que iban a apoyarme”, cuenta aliviado a este medio, mientras repasa los traspiés que tuvo que atravesar y expone la necesidad extrema de revisar y modificar parte de la ley que le impide trabajar en blanco y cobrar en simultáneo una ayuda estatal.

“Trabajo porque necesito dializarme para no morirme”, dice sin tapujos cuando aduce las razones que lo llevan a no quedarse de brazos cruzados o esperar un milagro. Esto explica por qué todos los jueves administra tareas vinculadas con los voluntarios de esa sede de Cáritas. “Tengo un grupo hermoso, que me apoya mucho”, confiesa agradecido. En paralelo, tres veces por semana se somete a tratamiento para aplacar los dolores que ese compañero o “amor de su vida” (como identifica a la enfermedad con cierta ironía) le provocan en el cuerpo, en los órganos y huesos.

A lo largo de la entrevista con LA NACION, reflexiona y llega a la conclusión de que este nuevo aporte no representa más que un buen primer paso en el marco de un camino que se perfila arduo y, especialmente, lento y también burocrático.

Dentro de esa búsqueda, funcionarios, legisladores y politicos de distintos partidos se acercaron a Christian la última semana para convocarlo a dialogar y mantener distintas reuniones. ¿La idea? Intentar avanzar en la actualización de una normativa que, casos como el suyo, la descubren vetusta y ajena a la realidad de quienes padecen alguna discapacidad.

Fuente: La Nación

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Clasificado en:América del Sur, Argentina, Regulación, Salud pública, Sociedad, Tratamiento del dolor

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