ITP, una enfermedad de la sangre que afecta a niños y a adultos mayores

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plaquetas y glóbulos rojos

La púrpura trombocitopénica inmune (ITP, por sus siglas en inglés) es una enfermedad en la sangre que se caracteriza por un bajo número de plaquetas, lo que compromete seriamente la coagulación, ya que las plaquetas participan activamente en dicho proceso1.

Se presenta comúnmente en los dos extremos de la vida: en niños pequeños o en adultos a partir de los 60 ó 65 años. Existen dos tipos: la aguda y la crónica. La primera, que es la más frecuente entre los niños (70% de los casos en niños son agudas), tiene generalmente una duración menor a 6 meses y, habitualmente, ocurre luego de un proceso viral. El número de plaquetas se normaliza entre los 6 meses y el año y puede no llegar a requerir la toma de ningún medicamento. Por su parte, para la crónica (duración mayor a 12 meses) aún no se ha descubierto una cura, aunque sí hay numerosos tratamientos disponibles. Uno de cada 4 niños que padece ITP tiene el tipo crónico de la afección1. Por el contrario, el 80% de los adultos con ITP padecerá la forma crónica.

En esta enfermedad, los anticuerpos que forman parte de la defensa del organismo y ayudan a identificar los elementos patógenos, confunden a las plaquetas con agentes extraños y las  atacan (auto anticuerpos). En este proceso participa activamente el bazo, que es el órgano encargado de destruirlas[iii].

El Dr. Carlos Fondevila, médico especialista en hemostasia y trombosis, explicó que “la ITP a veces se presenta ‘secundaria a otras enfermedades’, como el lupus, la artritis reumatoidea o algunas neoplasias (cáncer), incluso a algunas enfermedades virales como la hepatitis o el HIV. En esos casos se recomienda tratar la enfermedad de base”.

Fernando Piotrowski, Director Ejecutivo de la Asociación Leucemia Mieloide Argentina (ALMA), destacó que “la ITP, como todas las enfermedades hematológicas, debe ser de cuidado y atención. El paciente diagnosticado con esta enfermedad debe realizar un control hematológico periódico para estar atento a los cambios que puedan presentarse en sus análisis. Si está bien controlado, puede desarrollar una vida normal. A eso es a lo que apuntamos desde ALMA, a que el paciente con ITP pueda desarrollar sus actividades cotidianas como cualquier persona”.

“En ALMA estamos comenzando a trabajar con pacientes con ITP. Tenemos 9 años de experiencia en asesorar, contener y empoderar a personas con otras enfermedades hematológicas como la leucemia y, basándonos en esa experiencia previa, desarrollamos los mismos programas trasladados a quienes padecen esta patología, haciendo hincapié en la contención, el asesoramiento y la educación. Los hematólogos ya conocen nuestro trabajo y seriedad, confiamos plenamente en que nos acompañarán en este nuevo desafío”, remarcó.

Consultado sobre la sintomatología, el Dr. Fondevila manifestó que “en muchas ocasiones, esta enfermedad no presenta síntomas. En caso de hacerlo, los más comunes son manchas violáceas o rojo purpúreo, o sangrados bajo la piel, o bien petequias, que son puntos rojos del tamaño de cabezas de alfiler, así como manchas más extensas (equimosis) y sangrado nasal o bucal. Si la hemorragia se produjera en el tracto digestivo o en el cerebro, se estaría ante un caso de peligro que requiere atención médica inmediata”.

La ITP afecta a 1 de cada 20.000 niños y a 3 de cada 100.000 adultos1, lo que la transforma en una enfermedad poco frecuente. Mientras que es más común en las mujeres que en los hombres (de dos a tres veces), en el caso de los niños no hay diferenciación por género1. En cuanto al diagnóstico, es posible detectarla mediante un análisis de sangre de rutina, aunque excepcionalmente se requerirá de una aspiración de médula ósea o una biopsia.

Acerca del tratamiento

Existen distintos abordajes para combatir la ITP, que si es crónica usualmente no tiene cura. Entre ellos, se encuentran la administración de corticoesteroides e inmunoglobulinas. También diferentes fármacos inmunosupresores que disminuyen la producción de los auto anticuerpos.

Por otra parte, para algunos casos específicos, se utiliza eltrombopag, un ‘agonista de TPO-R’, que estimula la producción de plaquetas por parte de las células de la médula ósea. Aprobado en más de 70 países, su uso es para pacientes con ITP que no han tenido resultados favorables o que presentan una contraindicación para tratamiento con corticoesteroides, inmunoglobulinas, inmunosupresores o la extirpación del bazo (esplenectomía).

Fuente: Novartis Argentina, Unidad de Oncología – Comunicaciones

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