Enfermedad venosa crónica conlleva riesgo de trombos y puede resultar discapacitante para los pacientes

Los pacientes refieren  pesadez, hinchazón, “arañitas”, hormigueo, y várices son algunos de los síntomas de la enfermedad venosa crónica (EVC), una afección que sufren 8 de cada 10 personas en todo el mundo[i]. Los especialistas advierten que no se trata de un problema estético sino que afecta severamente la calidad de vida de quienes la padecen. Por ello, la consulta precoz con el médico especialista resulta fundamental.

“Son diversas las causas que predisponen al desarrollo de la enfermedad,” indicó la Dra. Mabel Bussati (M.N. 57716), especialista en Flebología y Linfología y médica de planta honoraria del sector de Flebología y Linfología del Hospital de Clínicas de la Ciudad de Buenos Aires. “El factor hereditario es muy importante. Si alguno de los progenitores sufre de enfermedad venosa crónica, los hijos la van a cursar. En el caso de los hijos varones, se da en un 25%; y en las hijas mujeres, en un 62% de los casos. Si ambos progenitores tienen antecedentes de enfermedad venosa crónica, se da en el 90% de los casos, independientemente del género,” puntualizó la especialista.

Esta enfermedad afecta a las venas que son las encargadas de retornar la sangre hacia el corazón. En los miembros inferiores este trabajo es realizado en contra de la gravedad y el organismo se vale de las válvulas de las venas y del bombeo que ejercen los músculos para hacer dicho trabajo. En los casos de enfermedad venosa crónica, las paredes de las venas se debilitan y las válvulas se dañan. Por ello es que las venas permanecen llenas de sangre.[ii][iii] “Son como puertas de dos hojas que se abren cuando el músculo se contrae impulsando la sangre hacia arriba y se cierran para impedir que la sangre vuelve hacia atrás. Cuando hay una insuficiencia venosa el funcionamiento no es normal por lo tanto la sangre vuelve hacia abajo”, ejemplificó Bussati.

Pese a que afecta tanto a hombres como mujeres, las variaciones hormonales, los embarazos y la ingesta de anticonceptivos juegan un rol determinante: la enfermedad venosa crónica se manifiesta en el 70% de los casos en mujeres y en un 30% en hombres[iv]. Otros factores que pueden predisponer al desarrollo de la enfermedad son el exceso de peso, el sedentarismo o permanecer de pie por largos periodos de tiempo[v]. “Si la actividad diaria demanda estar mucho tiempo parado o sentado, es recomendable hacer una pausa y dedicarse a caminar un poco. Y en el hogar, se pueden elevar las piernas, inclinando la cama con tacos o con algún objeto debajo del colchón. Otras recomendaciones son practicar natación, caminar o andar en bicicleta sin adicionar peso”, indicó Bussati.

Para la enfermedad venosa crónica hay diversos tratamientos y su elección depende de múltiples factores, entre ellos, la propia anatomía del paciente y el estadio de la enfermedad[vi]. La recomendación es iniciar el tratamiento lo antes posible y no discontinuarlo para así evitar su avance: estudios estiman que sólo 4 de cada 10 personas consulta a un médico y es tratada[vii]. Si la enfermedad no se trata, progresa y las consecuencias pueden ser graves. Por ejemplo, el paciente puede desarrollar una trombosis que afecte severamente su calidad de vida.

“Si bien no tiene cura definitiva, la enfermedad venosa crónica se puede tratar en todos sus estadios. Si no se trata, la enfermedad progresa y puede llegar a ser discapacitante”, destacó Bussati.

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