En el día mundial de la salud prostática: la importancia de los cuidados preventivos de los pacientes

Por Dr. Gonzalo Vitagliano (MN 102007), Jefe de la Sección de Oncología – Servicio de Urología del Hospital Alemán, fellow en Urolaparoscopía.

El 40% de los hombres mayores de 50 años padecerá enfermedades prostáticas en algún momento, y ese porcentaje se incrementa con el paso del tiempo, hasta llegar al 80-90% a los 80 años. Los controles, una dieta equilibrada y el diagnóstico temprano son las claves para su cuidado. El 15 de septiembre es el Día Mundial de la salud prostática y una buena ocasión para hablar con los pacientes sobre sus cuidadeso preventivos.

La hiperplasia prostática benigna (HPB) es una afección asociada al envejecimiento que comienza alrededor de los 40 años y que se caracteriza principalmente por cambios estructurales a nivel de la próstata. Si bien NO se relaciona con el cáncer de próstata, son dos enfermedades que pueden coexistir.

La HPB altera la calidad de vida del individuo pero además, con el tiempo, puede generar un deterioro del músculo de la vejiga, alterar la función de los riñones y llevar a la insuficiencia renal.

Los síntomas de HPB generalmente son

–          levantarse a la noche a orinar

–          disminución del calibre del chorro miccional

–          dificultad para iniciar la micción

–          aumento de la frecuencia miccional

–          sensación apremiante de ir al baño ante el deseo miccional y

–          sensación de vejiga ocupada luego de orinar

Tratamientos

Los tratamientos disponibles se dividen en dos grandes grupos: médicos y quirúrgicos.

Dentro de los tratamientos médicos hay recomendaciones en la dieta que pueden ayudar y diversos grupos de fármacos que mejoran los síntomas.

Dentro de los tratamientos quirúrgicos existen opciones de cirugía mínimamente invasiva sin incisiones con rápida recuperación y cirugías convencionales. La elección de una u otra alternativa depende de cada paciente en particular.

Cáncer de próstata

El cáncer de próstata (CAP) es el tumor visceral más frecuente en el hombre y fue la segunda causa de muerte en los hombres mayores de 50 años luego del cáncer de pulmón hasta el final del siglo 20.

En los últimos años varios estudios han evidenciado que gracias a la utilización de programas de diagnóstico temprano, ha aumentado la detección de tumores localizados factibles de curación y la disminución de la muerte a causa del cáncer de próstata. Actualmente, gracias al diagnóstico temprano, el CAP pasó a ser la tercera causa de muerte luego del cáncer de pulmón y del colorrectal.

La detección temprana se asocia a un mayor índice de curación. Esto se realiza mediante un control urológico a medida de cada paciente, teniendo en cuenta su edad y la presencia o no de factores predisponentes. El examen digital rectal y el antígeno prostático específico (PSA) siguen siendo los pilares del diagnóstico temprano.

Existen opciones terapéuticas para todos los casos del CAP. No obstante, no todos los casos requieren un tratamiento activo y muchos pacientes con diagnóstico de CAP serán solamente observados. El cáncer de próstata es una enfermedad polifacética que requiere de un enfoque específico para cada individuo. El desarrollo de nuevas tecnologías como la radioterapia de última generación y la cirugía de mínima invasión han permitido tratar esta malignidad en estadios tempranos con mínimas consecuencias para la calidad de vida del paciente.

Una dieta adecuada, el primer aliado para prevenir el cáncer de próstata

La dieta juega un papel fundamental en la salud prostática y puede contribuir en la disminución del riesgo de cáncer. Por eso, es recomendable seguir un plan que incluya los siguientes alimentos:

·         Verduras de la familia de las crucíferas, como el brócoli, el repollo y la coliflor

·         Vegetales ricos en omega-3

·         Alimentos ricos en vitamina E como la margarina, los aceites vegetales, frutos secos y semillas, germen de trigo y granos enteros

·         Alimentos ricos en fibra, como los cereales integrales

·         Alimentos ricos en licopeno como el tomate, pomelo rosado y sandía

·         Alimentos ricos en selenio como los frutos secos, mariscos, pescado, salvado de trigo, germen de trigo, la avena y el arroz integral

·         Consumir soja: sus isoflavonas ayudan a reducir los niveles de dihidrotestosterona (DHT), una hormona masculina que favorece el crecimiento excesivo de tejido de la próstata

·         Evitar los picantes, el alcohol, la cafeína y aquellas sustancias que irriten el tracto urinario

·         Disminuir el consumo de carnes rojas y grasas saturadas

·         Beber mucho para mantener la vejiga limpia

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