El pasado mes de septiembre, Futuro Salud Latam acompañó a una delegación de médicos argentinos en una rotación oncológica por los hospitales referentes en el tratamiento del cáncer de mama en Israel: Beilinson, Sheba, Ichilov, Hadassah y el Instituto Weizmann.
Durante una semana recorrimos los principales centros de innovación médica del país, dialogamos con investigadores, cirujanos y directores hospitalarios, y fuimos testigos del modo en que la ciencia, la tecnología y la humanidad se entrelazan en el sistema de salud israelí.
El primer día nos recibió el Hospital Beilinson, en Petach Tikva, donde la Dra. Lena Koren Feldman, directora del campus, nos dio la bienvenida junto con el Dr. Alon Nevet, subdirector del hospital, quien presentó una panorámica del sistema de salud israelí y del modelo de atención de Clalit, la red de servicios médicos más grande del país. Nos explicaron cómo, a través de Clalit, la red de servicios médicos más grande de Israel, el hospital se conecta con la comunidad, creando un entramado que acompaña a la paciente en forma continua a partir del momento en que recibe el diagnóstico.
El Dr. Eran Sharon, jefe de cirugía de mama, detalló cómo la coordinación entre oncólogos, cirujanos y equipos comunitarios permite una atención integral a pacientes de cáncer de mama.
Luego, en el Centro Oncológico Davidoff, el profesor Gal Merkel nos introdujo en un universo de investigación aplicada y medicina personalizada, donde la inteligencia artificial y la inmunología ya son parte del tratamiento cotidiano.
La profesora Rinat Yerushalmi profundizó en los estudios sobre portadores de mutación BRCA y la incidencia de subtipos de cáncer en la población israelí.
Por la tarde visitamos el Centro de Investigación Médica Felsenstein, donde el profesor Ran Tur Kasfa explicó la articulación entre investigación, bioética y práctica clínica. La Dra. Anat Raiter nos habló de medicina traslacional, y cerramos el recorrido con una exposición sobre imágenes mamarias asistidas por inteligencia artificial, a cargo del Dr. Dario Schechjman y la Dra. Ahuva Grubstein. Fue un día intenso, coronado por un recorrido guiado por Tel Aviv-Jaffa, un paseo que combinó historia, cultura y mar, y que nos permitió procesar la magnitud de todo lo aprendido.
El segundo día, en el Hospital Sheba, en Tel Hashomer, comenzamos con una visita a la Plaza de los Rehenes, donde pudimos ver de cerca el impacto humano del conflicto y el modo en que la sociedad israelí convive con la memoria y la resiliencia. Luego, en el Centro Meirav de Cáncer de Mama, la profesora Miri Sklair-Levy nos presentó el modelo de diagnóstico por imágenes, seguido por exposiciones sobre cirugía y radioterapia mamaria, a cargo de la profesora Tehilhah Menes y la profesora Orit Kaider Person.
La jornada continuó con la presentación de la Dra. Debbie Anaby, jefa del laboratorio de investigación, y con una mesa sobre atención integral e innovación en oncología, a cargo del Dr. Tal Sela y la Sra. Ayelet Geva, del Centro de Cáncer Jusidman. Cerramos con un intercambio sobre proyectos internacionales con Federico Atlasovich y Paz Gantovski.
El tercer día transcurrió en el Hospital Ichilov, en Tel Aviv. Participamos de un board multidisciplinario de tumores, donde observamos la interacción en tiempo real entre especialistas que discuten casos clínicos complejos. Luego recorrimos las áreas de oncología, radioterapia y diagnóstico por imágenes, y compartimos un almuerzo de trabajo sobre tendencias en oncología. Por la tarde, viajamos a Caesarea, donde la historia y el mar nos regalaron una pausa necesaria después de jornadas tan intensas.

El cuarto día visitamos el Instituto Weizmann, en Rehovot, uno de los centros de investigación más prestigiosos del mundo. Recorrimos el Centro de Visitantes, nos reunimos con el Dr. Adi Verhoff, del laboratorio de la profesora Yunina Elder, y con el profesor Yossi Yarden, cuyas investigaciones sobre biología molecular del cáncer son pioneras. También visitamos la Casa Weizmann, símbolo del vínculo entre ciencia, conocimiento y construcción nacional. La tarde quedó libre para recorrer Tel Aviv, respirar su ritmo vital y compartir impresiones entre colegas.
El quinto día nos trasladamos a Jerusalén, donde nos esperaba el Hospital Hadassah. Comenzamos con una introducción y recorrido por el nuevo Centro Multidisciplinario de Mama, guiados por la profesora Tanir Allweis, quien presentó la estructura y los ejes de trabajo del centro. Luego visitamos las célebres Ventanas de Chagall, un momento de arte y contemplación dentro del entorno hospitalario.
Compartimos un café y un diálogo enriquecedor con las profesoras Shani Paluch-Shimon, especialista en oncología mamaria, y Tamar Sella, referente en diagnóstico por imagen, quienes subrayaron la importancia de la colaboración interdisciplinaria y el acompañamiento humano en cada etapa del tratamiento. Más tarde, mantuvimos un breve encuentro con representantes del directorio del hospital y realizamos un recorrido por el área de oncología radioterápica. La jornada culminó con una mesa redonda coordinada por la Prof. Allweis, en la que repasamos lo aprendido y delineamos posibles líneas de cooperación futura entre instituciones argentinas e israelíes. Por la tarde, disfrutamos de un tour por la Ciudad de David, una experiencia que combinó historia, espiritualidad y paisaje.
El sexto día viajamos hacia el sur del país, una experiencia profundamente conmovedora. Visitamos el sitio del Festival Nova, donde ocurrió uno de los ataques más trágicos del 7 de octubre, y compartimos un encuentro con una sobreviviente que nos transmitió su testimonio con una serenidad que conmovió al grupo. Luego recorrimos el Barrio Netivat Asará, en la frontera con Gaza -primer lugar por donde el fatídico 7 de octubre de 2023 entraron los atacantes de Hamas en parapente- y el Cementerio Tkuma de autos, guiados por el Capitán Adam Itta, portavoz del Comando del Frente Interno del distrito sur. El contraste entre la devastación y la vida cotidiana que vuelve a surgir fue una de las imágenes más poderosas del viaje. Al regresar a Jerusalén, cerramos el día con una cena de Shabat tradicional, un espacio de silencio, plegaria y comunión que nos permitió integrar todo lo vivido.
El séptimo día lo dedicamos a un recorrido por la Ciudad Vieja de Jerusalén, incluyendo los principales sitios cristianos, y, si el tiempo lo permitía, una visita al Mar Muerto, ese paisaje que parece suspendido entre el cielo y la tierra. Fue un cierre perfecto para una experiencia que combinó ciencia, historia y espiritualidad.
Cada hospital visitado, cada conversación mantenida, cada nombre aprendido nos confirmó que la medicina israelí se sostiene sobre tres pilares: innovación, colaboración y sentido humano. Volvimos con la certeza de que el conocimiento se multiplica cuando se comparte y de que, más allá de las fronteras, los lazos entre profesionales pueden traducirse en mejores prácticas y, en última instancia, en más vida.
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