El fracaso de Google Health demuestra que la informatización de la salud requiere mucha formación

google healthEste artículo de Camilo Erazo publicado en matasanos.org si bien es de 2011 tiene vigencia porque responde a muchas de las preguntas que todos nos hacemos cuando hablamos de la informatización de la salud.
¿Quién mató a Google Health?

… No, no fue la prensa, ni la radio.

¿Quizás fueron los médicos, que nunca se sumaron a la plataforma? ¿O quizás los proveedores de servicios, como hospitales, aseguradoras y desarrolladores de fichas médicas electrónicas, que no quisieron compartir su información? ¿O los pacientes que no lo entendieron? Ninguna parece una respuesta satisfactoria.

¿Por qué Google falló en convocar la suficiente audiencia para mantener activo este servicio?

A primera vista resultaba una receta segura de éxito. En 2008, cuando se lanzó el servicio, las búsquedas relacionadas a salud aumentaban y captaban la atención del buscador, impulsado por la publicidad. Al fin y al cabo, la “industria” de la salud en EE.UU. mueve un 17% del PIB del país más rico del mundo. Seguramente podría beneficiarse de la eficiencia que Google había llevado a una parte importante de nuestra vida. Para el mundo de la salud, cuya infraestructura tecnológica (incluso en el país del norte) permanece anclada en el siglo XX, Google quería revolucionar nuestro sector inyectándole la misma eficiencia, rapidez y precisión con la que hoy encontramos información en Internet.

Sin embargo, Google anunció a través de su blog que, desde el 1° de Junio de 2012, Google Health ya no iba más.

¿Qué es era Google Health?

“El Dr. Google está ocupadito; va a tener que llamarlo más rato.”
Este servicio pretendía dar acceso y control a su propia información de salud a las personas, para poder compartirla con quienes quisieran a través de internet. Es decir, lo que se llama un “registro personal de salud” (mi traducción) o Personal Health Record (PHR) a través de la web. A través de Google Health (GH), las personas podían organizar su información personal (desde antecedentes clínicos e historia familiar, hasta actualizar periódicamente variables como peso y presión arterial), y compartirla con sus parientes, médicos, o con otros centros de salud. Por ejemplo, disponer de un PHR permitiría a las personas cambiarse fácilmente de clínica, y transferir eficientemente sus datos para hacer una nueva ficha médica en un nuevo centro de atención. O en el caso de una urgencia médica atendida fuera del lugar de residencia habitual del paciente, permitiría tener acceso rápidamente a sus antecedentes, simplemente bajándolos de internet. Incluso, pretendía Google, las personas podrían monitorizar sus propias metas de salud, como peso, colesterol y otros.

Pero estas funcionalidades fueron explotadas solo por una minoría de personas, poseedores de altas competencias tecnológicas, educación y recursos, además de motivación. Como dice el propio blog de Google: “Quisimos traducir nuestro enfoque centrado en el consumidor, exitoso en otros dominios, al de salud” (traducción y énfasis mío). Quizás por eso no resultó…

Causa de muerte.

A pocos días del anuncio, proliferan las especulaciones en la red sobre el motivo real de defunción de GH. “No es social, ni entretenido”, según Adam Bosworth, ex-ejecutivo de GH. O sencillamente no cumplía las expectativas de los pacientes/consumidores. Quizás las personas no quieren pasar todo el tiempo pendientes de su salud, vigilando atentamente cada variación de su presión sistólica. Es posible que el fracaso de Google Buzz, y su “espectacular” inauguración con un enorme fallo de privacidad, haya sacrificado parte de la confianza que las personas depositamos en Google para manejar información sensible como la de salud.

¿Cómo se relacionó GH con los doctores? Los profesionales de salud siguen siendo la fuente de información más confiable para las personas; por extensión, también podrían ser los más idóneos para cautelar la seguridad de la información de salud personal. Si Google Health no fue capaz de ganarse a los médicos, hacerles su trabajo más fácil y generar su confianza, entonces no merecía triunfar.

Quizás los problemas están en un terreno más tecnológico. Al tratarse de un servicio “en la nube”, también genera desconfianzas. Se puede caer Blogger, pero no se puede caer un servicio que tiene nuestros valiosos datos de salud. Otros opinan que Google no trabajó suficientemente con desarrolladores y se obsesionó con Android. Del mismo modo, no logró consolidar alianzas estratégicas con otras compañías del sector.

Pero uno de los análisis más certeros, es a mi parecer también el más sencillo: “Money”. GH no fue sustentable y no generó la suficiente tracción entre sus usuarios por que no pudo “entrarle” al modelo de financiamiento de la salud disponible en EE.UU. El modelo gringo, característico de la medicina privada, privilegia realizar más intervenciones que las necesarias, ya que los médicos e instituciones de salud solo cobran en la medida en que hacen más prestaciones. ¿Qué interés tienen en hacer MENOS cosas? ¿Para qué ser más eficientes? Los sistemas de salud privados no ganarían nada si la atención de problemas de salud se traslada a un modelo online, más barato, o si se hace más eficiente gracias a disponer de mejores sistemas de información. (Ojo: en EE.UU. también funcionan excelentes sistemas de salud con otros tipos de financiamiento, como Kaiser Permanente o incluso el sistema de salud del Departamento de Defensa para Veteranos, que están apoyados en poderosos sistemas informáticos. Sin embargo, parecen ser ejemplos aislados).

Google Health está con muerte cerebral; no tendremos una autopsia hasta que lo desenchufen del ventilador mecánico el 31 de diciembre de este año. Hasta entonces solo queda seguir analizando el caso con más profundidad y aprender de los fracasos del gigante.

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Clasificado en:América del Norte, Comunicación en salud, Estados Unidos, Historia clínica electrónica (EHR), Sociedad, Todo tiene que ver con todo

1 Respuesta »

  1. Si bien es un articulo de un poco mas de tres años, las condiciones de entonces eran diferentes y estos pueden ser alguno de los motivos, a mi parecer:
    – Estaban adelantados en el tiempo y no había los “wearables” de hoy
    – El no poder acceder a la información del paciente, para GOOG no era practico seguir en ese campo
    – Hoy la salud ha cambiado y es mas proactiva que reactiva
    – La poca adopción por parte de los médicos del uso de esas plataformas. El Dr. era el “rey” de la información medica de un paciente.

    Hoy seria otra la historia a contar.

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