Presentan el libro Medicina en Español para aclarar dudas sobre el lenguaje sanitario

MEDICINA-EN-ESPAÑOL-06-674x449Durante un acto en la Real Academia Española se presentó la recopilación de los dos primeros años de la sección El Laboratorio del Lenguaje que la publicación Diario Médico viene publicando desde el año 2006, con el apoyo de la Fundación Lilly.

La Fundación Lilly, en el marco del convenio de colaboración suscrito con la RAE, presentó ayer en la sede académica, bajo la presidencia del vicedirector,  José Antonio Pascual, el libro Medicina en español, una obra del doctor Fernando A. Navarro, traductor médico y miembro del Comité Técnico de MEDES – MEDicina en ESpañol. Esta publicación cuenta con la colaboración de Diario Médico, cuyo director también intervino en el acto.

Según explicaron a lo largo de la sesión los distintos participantes,  el propósito de Medicina en español  es contribuir a la aclaración de dudas, etimologías, errores y curiosidades del lenguaje médico escrito en castellano. A lo largo de casi 300 páginas, la obra incluye un centenar de artículos, distribuidos en diez secciones, desde la titulada «De dónde viene» hasta la denominada«Dudas razonables».

«En casi todos los sueltos que conforman el libro hay respuestas a incertidumbres y vacilaciones en el uso del lenguaje; explicaciones sobre la distinción entre parejas de términos afines o muy semejantes; trucos sobre el uso o la traducción del inglés médico; consejos sobre la importancia de la precisión, la claridad y la veracidad a la hora de comunicar algo por escrito; comentarios o anotaciones sobre grandes figuras médicas de ayer y hoy, sobre la historia de nuestro lenguaje, o sobre el español y otras lenguas, tanto clásicas como modernas», señala Fernando A. Navarro.

«En línea con el compromiso de la Fundación Lilly de fomentar el uso del español como lengua de difusión del conocimiento científico, con este libro queremos contribuir a mejorar el conocimiento y uso del lenguaje médico en español, y concienciar sobre la importancia de utilizar de forma apropiada nuestra lengua», indica el doctor José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly.

MEDICINA Y LENGUA

En Medicina en español coinciden dos ámbitos que pudieran parecer antagónicos: la precisión de la investigación y la medicina y el arte de la lengua. «Se ha generado la percepción de que las ciencias y las humanidades constituyen dos culturas cada vez más incomunicadas entre sí. Esto no debería ser así, especialmente en el caso de la Medicina», señaló el autor durante la presentación. A juicio del doctor Navarro, «la esencia de la Medicina es el ser humano. Sin una preocupación sincera por todo lo humano (incluyendo el lenguaje), no parece posible ejercer la Medicina de forma eficaz».

Otro de los asuntos que aborda el libro es el uso de los términos en inglés. En opinión del vicedirector de la Real Academia Española, José Antonio Pascual, «el camino no es tratar de imponer el español como lengua de la ciencia, sino en apoyar decididamente el trabajo científico en los países de habla española». La labor del investigador, ha añadido, no se limita a la presentación de resultados en inglés: «Antes ha tenido que desarrollar su trabajo en su propia lengua». Según el profesor Pascual, hay una clara tendencia a servirse de anglicismos, como en el pasado ocurrió con los latinismos, «lo que en muchos casos, es imprescindible para nuestra lengua. Los excesos de incorporación de anglicismos en la terminología científica son perversos, pero también lo son los excesos en sentido contrario».

CIENCIAS Y LETRAS

¿Tiene alguna vigencia hoy la antigua división entre ciencias y letras? En opinión de José Antonio Pascual, «se trata de cosas distintas –mundos separados, por tanto–, pero imprescindibles uno y otro: ambos surgieron de la necesidad de buscar la comprensión de la realidad a través del razonamiento, evitando la seguridad que da el dogma. Ocurre que sus modelos de trabajo son enteramente distintos. Recientemente leía un artículo de un excelente historiador del derecho, Benjamín González Alonso, que decía claramente que para él el conocimiento histórico no es conocimiento científico. Coincido con él en este juicio y en que ello no impide que en esto y, en general, en el dominio de las humanidades (al que, por cierto, no pertenecen todas las disciplinas que se piensa que han de ser incluidas en ellas), se actúe con una serie de requisitos, que no voy a detallar aquí, que origina que estas disciplinas interpreten con un gran rigor los hechos que estudian».

Fuente: Raeinforma

 

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