Radioprotección: la importancia de realizar controles a los equipos médicos que emiten radiaciones

 

 images (8)En el marco del Día Internacional de la Radioprotección, que se celebró el 15 de abril, el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) destacó la importancia de un correcto monitoreo de la radiación a la que se exponen pacientes y médicos. Sólo para evaluar el incremento del uso de este tipo de equipamientos, en el año 2.000 en el mundo se realizaban en promedio 5,5 millones de exámenes de rayos X por día, mientras que actualmente esa cifra trepó a 9,9 millones de procedimientos por jornada, según estadísticas del Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica (UNSCEAR).

“La frecuencia con la que se utilizan anualmente métodos diagnósticos con radiación, corresponde a más de un procedimiento por cada individuo de la población”, sostuvo laDra. Amalia Descalzo, médica especialista en Cardioangiología Intervencionista y miembro del CACI.

Todo individuo está, a lo largo de su vida, expuesto a pequeñas cantidades de diversas radiaciones: las radiaciones de fuentes naturales, que no son nocivas para la vida humana. Sin embargo la población está además expuesta a fuentes artificiales de irradiación, de las cuales el 95% está relacionado a la utilización de equipos médicos con la finalidad de realizar procedimientos de diagnóstico (tomografías, angiografías, radiografías y estudios de medicina nuclear, entre otros) o a tratamientos de diversas enfermedades.

“Si bien no existe ninguna duda acerca del efecto beneficioso de las radiaciones utilizadas en medicina, es importante recordar que su sobreutilización o la exposición en equipos cuyas condiciones de funcionamiento no estén debidamente controladas, pueden causar en el organismo humano efectos colaterales dañinos que van desde pequeñas lesiones en la piel hasta alteraciones genéticas que pueden conducir al desarrollo de enfermedades graves”, alertó el Dr. Alejandro Cherro, cardioangiólogo intervencionista y presidente del CACI.

“En el caso del intervencionismo radiológico, factores como la prolongación en tiempo de los procedimientos y la utilización de mayor energía, también pueden tener en el organismo humano consecuencias potencialmente graves”, añadió la Dra. Descalzo.

“No obstante, tomando las precauciones necesarias y disponiendo de controles y equipamientos en buen estado, el riesgo de irradiación es ínfimo en función del beneficio terapéutico que proveen tanto los equipos que emiten rayos “X” como los elementos para diagnóstico y tratamiento de medicina nuclear”, completó el Dr. José Álvarez, cardioangiólogo intervencionista, también miembro del CACI.

En opinión de la Dra. Descalzo, “el uso de radiaciones en el área médica aumenta día a día y los riesgos son cada vez mayores tanto en médicos como en pacientes”.

“Para garantizar la seguridad de pacientes y profesionales de la salud, son necesarias diversas medidas: deben realizarse programas de auditorías donde se evalúen las dosis utilizadas, e inspecciones de los equipos en funcionamiento, para evitar que aquellos que estén en mal estado se utilicen y pongan en peligro la salud de los pacientes y médicos expuestos”, agregó el Dr. Cherro.

El Ministerio de Salud de la Nación y los de cada provincia habilitan las salas donde se realizan cateterismos cardiacos y periféricos en todo el país, mientras que el CACI lleva adelante una intensa tarea de control de las salas en que se efectúan los procedimientos de la especialidad, acreditando las salas solo después de comprobar el estricto cumplimiento de las condiciones de bioseguridad de las mismas, velando por el buen funcionamiento de estos equipos en cuanto a calidad de imágenes y cantidad de rayos emitidos. La lista de estas salas acreditadas puede consultarse en la página web del colegio www.caci.org.ar
Acerca del CACI

El Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI), se creó en 1985. Es la única sociedad en el país que nuclea a los especialistas en diagnóstico y tratamiento -mediante procedimientos por cateterismo- de las enfermedades cardiovasculares. Entre sus objetivos está el de dar una cobertura integral desde el punto de vista científico (formando profesionales), y asistencial (observando el nivel de excelencia en prácticas, el correcto funcionamiento de los equipos tecnológicos y la correcta utilización de insumos, dispositivos y drogas), con injerencia en todo el territorio nacional.

En la actualidad cuenta con más de 500 miembros asociados, lo que evidencia el grado de expansión de esta rama de la medicina, que se encuentra en franco crecimiento tanto en la Argentina como en el resto del mundo. En el país, la especialidad ostenta los más altos estándares de calidad, y ha sido la cuna de desarrollos (como la angioplastia y el stent) que salvaron y mejoraron la vida a miles de pacientes en todo el mundo.

La cardioangiología intervencionista utiliza cada vez más tecnología y profesionales capacitados, lo que ha permitido abarcar áreas que estaban reservadas a la cirugía cardiovascular, la nefrología y otras. Su principal empleo siempre fue para el tratamiento del infarto, y el procedimiento por excelencia es la angioplastia coronaria, durante el cual se inserta un catéter preparado para tratar obstrucciones o estrechamientos en las arterias coronarias. No obstante, estas herramientas se utilizan también en cardiopatías congénitas y afecciones como el aneurisma de aorta abdominal, el aneurisma disecante, la enfermedad vascular periférica, la enfermedad obstructiva del tronco coronario y otras.

El CACI desarrolla una amplia actividad científica en el país, y desde el año 1990 realiza un congreso anual de Cardioangiología Intervencionista en distintas ciudades del interior, con una importancia cada vez mayor y una creciente concurrencia. Asimismo, coordina el Programa Educativo Integral (P.E.I.), junto con los Consejos de Hemodinamia y Cardiología Intervencionista de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y de la Federación Argentina de Cardiología (FAC).

La entidad cuenta con la primera y más antigua carrera de Especialista en Cardioangiología Intervencionista del mundo, de tres años de duración, llevada a cabo conjuntamente con la Universidad de Buenos Aires (UBA). Hasta el presente, ya ha formado a más de 150 cardiangiólogos intervencionistas de Argentina y del mundo.

El CACI participa también, junto a distintas organizaciones de Salud, en el desarrollo de nuevas regulaciones y guías de trabajos, así como en la aceptación de la tecnología de reciente lanzamiento. El Colegio es el encargado de supervisar a los médicos y a los centros asistenciales que practican la especialidad en la Argentina.

Para mayor información consultar en www.caci.org.ar // www.revistacaci.org.ar

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