Aunque la menstruación forma parte de un proceso biológico natural, todavía persisten silencios, prejuicios y desinformación que atraviesan la experiencia de muchas niñas y adolescentes. Para la ginecóloga Lorena Pacienza, la forma en que familias y escuelas abordan estas conversaciones puede influir directamente en la autoestima, la relación con el cuerpo y la confianza de quienes atraviesan la pubertad.
“Todavía existen muchos mitos sobre el período. Algunos creen que menstruar es algo sucio, que no se puede hacer ejercicio o meterse a la pileta durante esos días, o incluso que con la primera menstruación una niña deja de serlo”, explica la especialista.
Según Pacienza, muchas adolescentes viven sus primeros cambios corporales sin información clara ni espacios seguros para hacer preguntas. Y eso, advierte, puede generar ansiedad, vergüenza o la sensación de que el cuerpo es algo que debe ocultarse.
“La manera en que hablamos sobre menstruación influye muchísimo en cómo niñas y adolescentes viven sus cambios físicos y emocionales. Crecer en entornos donde el tema se vive con silencio o incomodidad puede impactar en la autoestima y en la relación con el propio cuerpo”, sostiene.
Entre las principales recomendaciones que plantea la médica para acompañar estas conversaciones aparecen algunas ideas simples, pero todavía poco frecuentes: hablar de menstruación sin eufemismos, validar emociones en lugar de minimizarlas e incluir también a los varones en la conversación para evitar burlas y derribar prejuicios desde edades tempranas.
Pacienza también advierte sobre frases que suelen naturalizarse socialmente, como “ya te hiciste mujer”, porque pueden generar presión o expectativas que muchas chicas todavía no están preparadas para procesar. “Cada persona vive la pubertad de manera distinta. Lo importante es acompañar desde la empatía y no desde mandatos o estereotipos”, señala.
Otro punto central, dice, es entender que no hace falta tener respuestas perfectas para acompañar. “Escuchar, mostrarse disponible y validar lo que siente la otra persona muchas veces es más importante que encontrar la explicación ideal”, afirma.
La especialista asegura que todavía hay adolescentes que esconden una toallita por vergüenza o sienten incomodidad al hablar sobre su período. Por eso insiste en la necesidad de generar conversaciones más abiertas tanto en la casa como en la escuela.
En ese marco, Kotex impulsa junto a Fundación Bellamente el programa educativo #ChauTabú, que lleva talleres sobre pubertad, menstruación y diversidad corporal a escuelas y espacios deportivos de distintas ciudades del país. La iniciativa se suma a otras campañas orientadas a visibilizar situaciones cotidianas atravesadas por prejuicios alrededor del período, como la menstruación en la playa o la pileta.
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