Claves para comprender el sistema de salud mexicano

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Foto: revoluciontrespuntocero.com

Un artículo de Lizbeth Pasillas y Zacarías Zamírez publicado en Forbes analiza la actualidad, los retos y oportunidades del sistema de salud en México. 

 

A principios de 2014 en el Instituto Nacional de Cancerología, Maki Esther Ortiz fue sometida a una cirugía debido a un cáncer. Después presentó síntomas de un infarto cerebral. Para su mala fortuna, el equipo de tomogra­fías de ese hospital no servía, y sus familiares tuvieron que trasladarla a otro hospital, donde se confirmó el diagnóstico. Ningún especialista la atendió y 12 horas después presentó afectaciones a su ojo, brazo y pierna izquierdos.

Tras meses después de re­habilitación, Ortiz, senadora de la República, está recuperando la movilidad y la visión, y se prepara para regresar a sesionar en el Poder Legislativo. Su caso ilustra las fallas en el sistema de salud pública de México. “La falta de calidad [en la atención médica] trae con­secuencias tremendas porque no se toman las decisiones en el momento”, explica la también ex subsecretaria de Integración y Desarrollo en la Secretaría de Salud.

México invierte poco y mal en salud pública. En proporción, el dinero que gasta en salud es incluso menor al que asignan países con desarrollo similar: los cerca de 1.2 billones de pesos que destina México equivalen a 6.2% del PIB. En los países OCDE, el gasto en salud promedia 9.6% del PIB y se expande más de lo que lo hacen estas economías.

La seguridad social en México está, tam­bién, enferma de burocracia. El dinero que dedica a tareas administrativas es tres veces más alto que el promedio de los países OCDE, y en los estados hay duplicidades en los registros de las instituciones públicas: más de ocho millones de mexicanos están afiliados al IMSS y, al mismo tiempo, al Se­guro Popular (SP), mientras que 1.2 millones están en el ISSSTE y en el SP.

Ante este mal balance, la idea de que ser­vicios privados complementen a las institu­ciones públicas gana fuerza. Es el momento de hacerse la pregunta de si el gobierno debe ser el que preste los servicios de salud o sólo debe pagarlos, o si debe privatizar hospitales y no sólo subrogar, como hace ahora, sugiere Héctor Valle, de la consultora especializada IMS Health.

La fórmula ya está en práctica. Un ejemplo es el hospital privado Puerta de Hierro, en Nayarit, con el que el SP firmó un convenio para que atienda a los afiliados que padecen enfermedades para las que el hospital público no tiene el equipo ni el personal capacitado, dice Gabriel O’Shea Cuevas, comisionado nacional del SP.

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